Tipos congelados y precios al alza: Europa capea la tormenta geopolítica mientras la banca y Repsol baten récords

La jornada bursátil del jueves estuvo marcada por el caos inicial en el Ibex 35, después de que un fallo técnico en los sistemas de SIX —propietario de BME— distorsionara la cotización del selectivo español hasta las 10:30 horas, mostrando caídas ficticias del 6%. Una vez resuelto el problema, el Ibex cerró con subidas del 0,78%, hasta los 17.781 puntos, acumulando en abril una ganancia del 4,29%. Los mejores valores del día fueron Acerinox (+4,27%) y Repsol (+3,64%). El petróleo se mostró muy volátil, con el Brent llegando a superar los 126 dólares ante el riesgo de escalada con Irán, aunque cerró en 114,36 dólares. Los mercados europeos no abrirán este viernes por el Día del Trabajador.

En el plano monetario, ni el Banco Central Europeo ni el Banco de Inglaterra depararon sorpresas: ambos optaron por mantener sus tipos sin cambios. El BCE dejó el precio del dinero en el 2% y reconoció que los riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento se han intensificado, comprometiéndose a un enfoque basado en datos para futuras decisiones. Los analistas de ING advierten de un aumento de las presiones estanflacionarias en la eurozona y consideran que el BCE no tiene prisa por subir los tipos.

Por su parte, el Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en el 3,75% en una votación de ocho contra uno, con el economista jefe Huw Pill como único disidente a favor de subir. El gobernador Andrew Bailey señaló que el encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Medio genera una disyuntiva entre más inflación y menos producción. ING ya considera como escenario base una subida de tipos en junio, aunque podría ser la única del año.

Estas decisiones se producen en un contexto de creciente presión sobre los precios. La inflación de la eurozona se aceleró en abril hasta el 3% interanual —el nivel más alto desde septiembre de 2023—, impulsada por el encarecimiento de la energía, cuyos precios subieron un 10,9% frente al 5,1% de marzo. La inflación subyacente, en cambio, se moderó una décima hasta el 2,2%. Los analistas de ING advierten de que los precios de la energía podrían mantenerse elevados y anticipan que la inflación general podría escalar gradualmente hasta el 4%.

En España, el entorno complejo también se dejó notar en el crecimiento económico. El PIB avanzó un 0,6% en el primer trimestre de 2026, dos décimas menos que en el período anterior, según el INE, aunque encadena 23 trimestres consecutivos en positivo. El consumo de los hogares creció un 0,6% y el empleo aumentó un 0,8% en puestos equivalentes a tiempo completo. El Ministerio de Economía destacó el liderazgo de España entre las grandes economías del euro y subrayó que las medidas del Gobierno aprobadas el 20 de marzo están amortiguando el daño del shock energético.

En el ámbito empresarial, la temporada de resultados dejó cifras positivas en banca y energía. CaixaBank obtuvo un beneficio atribuido de 1.572 millones de euros en el primer trimestre (+7% interanual), con un volumen de negocio que superó 1,1 billones de euros (+6,6%). La morosidad se situó en mínimos históricos del 1,98% y el banco anunció un nuevo programa de recompra de acciones por 500 millones de euros. Repsol, por su parte, multiplicó su beneficio neto hasta los 929 millones (+153,8%), impulsado por la volatilidad del crudo y el conflicto con Irán. Su EBITDA ajustado se disparó un 110%, hasta los 2.613 millones, y la compañía prevé aumentar su producción de queroseno entre un 15% y un 20% de cara al verano.

El clima de incertidumbre geopolítica también golpeó al mercado de criptomonedas. El bitcoin retrocedió más de un 2%, hasta situarse en torno a los 76.000 dólares, mientras el ether perdió más de un 3%. La tensión en el estrecho de Ormuz —prácticamente cerrado desde el inicio de la guerra— y la mayor fragmentación registrada en la Fed desde 1992 pesaron sobre los inversores digitales. Analistas apuntan a la CLARITY Act estadounidense —que regularía el bitcoin como materia prima bajo la CFTC— como el catalizador más relevante para el mercado cripto en el medio plazo.

En el terreno regulatorio, la Comisión Europea dio un ultimátum de dos meses a España y Polonia para transponer las modificaciones de la Cuarta Directiva contra el blanqueo de capitales, bajo amenaza de recurrir al Tribunal de Justicia de la UE. La norma obliga a identificar emisores y receptores en cualquier transferencia financiera, incluidos los criptoactivos, para eliminar el anonimato en el sector digital. El plazo de transposición venció el 30 de diciembre de 2024 y Bruselas advierte de que el incumplimiento entraña riesgos jurídicos, financieros y operativos para los proveedores cripto en la UE.

Por último, el Gobierno español ofreció un incentivo a los consumidores: la recuperación de la deducción del 15% en el IRPF por la compra de vehículos electrificados, aprobada en Consejo de Ministros el 20 de marzo. La medida permite desgravarse hasta 3.000 euros en la declaración de la renta, más 600 euros adicionales por instalar un cargador doméstico. El Ejecutivo la acompañó del nuevo Plan Auto+, dotado con 400 millones de euros y ayudas directas de hasta 4.500 euros con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026. No obstante, aún debe completar su tramitación parlamentaria para quedar plenamente vigente.